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Reflexiones sobre la monarquía bananera española

Estos últimos meses ha pegado fuerte el tema del espionaje. Después del caso de espionaje a altos cargos de la Comunidad de Madrid que se resolvió en una lamentable conclusión autocomplaciente por parte de Aguirre, ahora el PP sale con el argumento de que el Gobierno ha emprendido una cruzada para destruirlos, y dentro de esos planes se incluirían, supuestamente, escuchas ilegales a miembros de su partido. ¿Quiénes? La pregunta del millón. Alguien que haya seguido con algo de interés la trayectoria del PP las últimas legislaturas pensará que es una maniobra para distraer al público de su crisis interna. Lo mejor del caso es que el PSOE le sigue el juego, y quién sabe por qué.

Una persona sensata que estuviera en la situación del Gobierno y que no tuviera nada que esconder al respecto seguramente acallaría rápidamente las dudas denunciando al PP para obligarle a poner las cartas encima de la mesa y por tanto sacar a la luz sus mentiras. Pero después de muchos días, esa denuncia no acaba de concretarse. ¿Por qué? ¿El PSOE gana algo? Sólo genera dudas, razonables por otra parte. Rubalcaba hablaba de la acusación del PP como "la infamia más grave de la Democracia"; sí, el mismo Rubalcaba que se dedicaba a repetir constantemente que el Gobierno no sabía nada sobre el origen de los GAL. El problema que hay de cara a la opinión pública es que todos son mentirosos tan contrastados que uno no sabe a quien creer.


Por otro lado tenemos al PP vociferando a los cuatro vientos que el PSOE ha impuesto una dictadura. El PP. Donde se refugiaron muchos que en sus tiempos levantaban el brazo cuando tenían la oportunidad y otros tantos que sólo lo levantaban por conveniencia, que consiguieron medrar en cuantos sistemas políticos se ponían por delante y que impusieron y controlan la dictadura del mercado junto a sus compañeros de fechorías del PSOE. No comment.

Y todo esto no es más que un velo para enmascarar la verdadera noticia, que es la crisis. España está en una situación muy delicada y los políticos parecen empeñados en empeorarla aún más a costa del ciudadano de a pie. Como muestra tenemos los famosos aumentos en la prestación por desempleo. Parece que la estrategia de Zapatero se basa en el objetivo de aguantar el mayor tiempo posible, porque sus bonos de ayuda no dejan de ser pan para hoy y hambre para mañana. En unos tiempos en los que el dinero escasea todos los esfuerzos económicos disponibles deberían ser destinados a reconvertir la industria del pelotazo sobre la que se ha edificado la España contemporánea, a una industria de verdad que creara una base económica creíble, con futuro y accesible a todos. Esto por lo menos daría la ilusión a los parados de que se están creando las bases de un sistema más justo que les proporcionará un futuro más esperanzador a ellos y a sus hijos…

Pero para qué engañarnos estamos en Españadonde la única revolución consensuada que hicimos fue volver a poner a Fernando VII en el trono (Y a Juan Carlos ). Y es normal, son delirios de futuro. La cruda realidad es que cada vez más gente no llega a fin de mes, y eso es lo verdaderamente importante. Y lo más triste en ese sentido poco hay que hacer. Como diría Einstein, "no pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo". Los sueños húmedos de los miembros del Gobierno son que aparezca la caballería neoliberal/socialdemócrata para rescatarnos, pero no lo va a hacer. Seguirán despilfarrando el dinero en cheques bebé, planes E y medidas populistas por el estilo desde el castillo de arena que controlan mientras la marea sube implacablemente y nos arrastra a todos a un futuro incierto, al colapso del capitalismo.