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Tréboles de una noche
Escrito por UJCE - Albacete   

Los fascistas no son como los hongos que nacen así en una noche. No. De esta forma comienza a describir Olmo Dalcó en la obra maestra de B. Bertolucci, Noveccento, el surgimiento del fascismo. El héroe de su obra describe el surgimiento del fascismo, no como algo fortuito sino como un proceso largo, de concesiones, de miradas hacia otro lado, de omisiones y también de silencios cómplices. Sobre todo de ésto último. El fascismo se cultiva, y si se ignora, medra.

 

Recientemente hemos vuelto a tener esa sensación de que esos hongos surgen en una noche, que aparecen sin razón aparente. Esta vez, esos hongos vienen bajo símbolos e imágenes menos agresivas, más atractivas: un trébol de cuatro hojas. Con otra leyenda menos agresiva: Liga Joven. Antes de las vacaciones de navidad, todos los estudiantes de la UCLM hemos podido apreciar la aparición de estos “inocentes” tréboles en todo el campus. Surgieron de una noche, como los hongos.

Cabe preguntarse, tras tal aparición, qué se esconde tras semejante trébol. Qué reivindican. Cuál es su razón de ser, su lucha. Si nos acercamos a su página web podremos encontrar un discurso hastiado con la crisis y sus consecuencias. Y en un un principio puede suscitar la simpatía de muchos. Pero pronto nos damos cuenta que su discurso va en otra dirección. Con el clásico ni de izquierdas, ni de derechas joseantoniano pretenden aglutinar el desencanto social hacia una salida de la crisis puramente fascista

¿Por qué nos atrevemos a decir esto? Por lo siguiente:

En su página encontraremos homenajes al partido, abiertamente neo-nazi, Amanecer Dorado en Grecia. Cuyo discurso racista y xenófobo a calado en los sectores más desfavorecidos de la sociedad griega, haciendo de la lucha del último contra el penúltimo, su razón de ser. Dicho partido entonó el 3 de mayo del 2013 hasta tres veces el saludo nazi Heil Hitler en el Parlamento griego. Saludos procurados tras la expulsión de un diputado suyo que previamente había insultado al líder de Syriza, Alexis Tsipras. Todo un ejemplo a seguir. La Liga Joven, por su parte, los apoyan y ven en ellos su referente en Grecia.

Estas acciones tiene el respaldo de la Liga Joven, pero no sólo estas. El sábado 21 de diciembre del 2013 publicaron un vídeo, en su página, de una acción suya en la Universidad Autónoma de Madrid. En la cual, un grupo de encapuchados descuelgan una pancarta en memoria a Carlos Palomino asesinado en el 2007 por el fascista Josué Estébanez. Todo ello bajo el lema de “Por una Universidad NO politizada”. Yo no son silencios cómplices, son afiliaciones directas a movimientos y acciones puramente fascistas. No es contra la política, es contra quien no estén con ellos. Sus referentes: fascistas y asesinos.

Su última acción en nuestra ciudad ha sido la de reivindicar héroes nacionales. En su caso, a Blas de Lezo. Es una vez más el discurso joseantoniano con tintes moderno, la idea fundamental que vertebra su discurso es la nación, como todo fascismo, no engañan a nadie. Pero es una nación excluyente, es la nación de Amanecer Dorado, de su líder Nikolaos Michaloliakos gritando por las calles all the immigrants out of my country. Es la nación de Josué Estébanez asesinando al diferente. Su nación es el terror, el fascismo. Es el de figuras aupadas sobre el sacrificio y la sangre de los pueblos. Nuestros héroes son los que describió Don Miguel de Unamuno en su libro En torno al casticismo, es el pueblo llano, la clase trabajadora, los nadie, las vidas invisibles;  la vida silenciosa de millones de hombres (y mujeres) sin historia que a todas horas del día y en todos los países del globo se levantan a una orden del sol y van a sus campos a proseguir la oscura y silenciosa labor cotidiana. Su héroes, sus referentes, sus campañas sólo auguran un oscuro porvenir, el odio. El odio que cultiva el fascismo.

Decía Gramsci: El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos. He aquí los monstruos, esta vez con banderas de tréboles. Con una nueva imagen promulgan una vieja historia, un viejo discurso, de odio y exclusión. No podemos permitir esta actitud en nuestras aulas, en nuestro campus, en nuestra vida. No podemos permitir un silencio cómodo pero cómplice. Hay que frenarles los pies, o trágicamente pasará como ese viejo poema de M. Niemöller, mal atribuido tradicionalmente a B. Brecht: no protesté / porque yo no era comunista(socialdemocrata/sindicalista/judío) / Cuando vinieron a buscarme / no había nadie más que pudiera protestar.

No al silencio cómplice. Desenmascaremos el fascismo. Gritemos unidos ¡NO PASARÁN!